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¿Quieres saber si el "waterboarding" es tortura?, pregúntale a Christopher Hitchens

Christopher Hitchens escribió un polémico articulo el año pasado en el que argüía que existe una distinción entre lo que él llamaba “interrogatorio extremo” y “tortura”. Se refería al famoso y atroz eufemismo que la administración Bush ha dado a una forma de tortura denunciada como una simple y aterradora simulación de ahogamiento. Amnistía Internacional (en su campaña unsubcribe-me), y otros grupos e individuos que defienden los derechos humanos habían denunciado estas prácticas no solo como una violación de los mismos, sino como algo totalmente contraproducente en lo que se ha venido a llamar “guerra contra el terrorismo”.

Hitchens había sido muy criticado desde sectores de la izquierda, defensores de los derechos humanos y por muchos otras personas que entendían que no solo se puede presentar el caso de torturar a alguien que no es culpable de nada, sino que además incluso en el caso de ser alguien que pudiese ofrecer información, esta no podía ser arrancada de una persona de una manera tan inhumana y brutal. Toda batalla se pierde cuando se utilizan las mismas tácticas atroces que el enemigo, primero se pierden moralmente y después a todos los demás niveles.

Pues bien, Hitchens accedió al reto de sus críticos que le proponían que probase en sus propias carnes esa distinción mental que él se había sacado de la manga. En este vídeo él mismo relata antes y después de la experiencia sus sensaciones y emociones.

Su conclusión es muy clara; al “waterboarding” no se le puede llamar de ninguna otra forma que no sea simple y claramente tortura. A pesar de sus numerosas polémicas, creo que Hitchens hace un esfuerzo por afrontar a sus críticos con honestidad. Ojalá el señor Bush fuese tan honesto, y en vez de decir que esta forma de tortura es “una técnica mejorada y aceptable de interrogación”, él mismo se ofreciese a experimentar en sus propias carnes lo que en su mente puede sonar como una especie de juego infantil.

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"Waterboarding", un eufemismo atroz


Esta será la última vez que utilizo este infame eufemismo, que no tiene traducción posible al castellano y que no quiere decir otra cosa que
tortura por simulación de ahogamiento. El término se lo sacó de la manga la administración Bush para evitar revelar la evidente connotación de abusos de los derechos humanos y la infracción de la legislación internacional que tiene el término simulación de ahogamiento o asfixia. La administración Bush es una campeona del eufemismo, con otras perlas como “rendition flights” (secuestros y traslados por avión), “enemy combatants” (para evitar el término prisionero de guerra que implica la aplicación de la Convención de Ginebra), “Guantánamo Bay detention camp” (por no llamarlo campo de concentración). En este caso, sin embargo, Amnistía Internacional ha destrozado algunos de estos eufemismos con imágenes, que es quizás la única forma en la que el público en general se pueda hacer una idea de lo que significa para un ser humano ser torturado. Dado que el presidente Bush utilizó su derecho de veto contra una enmienda de ley que prohibiría a la CIA el utilizar técnicas como esta, argumentando que es una técnica “mejorada y aceptable de interrogación”, hay que hacer presión de alguna manera, y de momento la campaña de AI es un muy buen intento.

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